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8 de agosto…

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de 1906:

La trascendencia del accidente del Sirio llegó a las altas esferas de la vida política española. Hubo reunión extraordinaria del Consejo de Ministros, presidido por el general López Domínguez, para tratar el asunto…

Reunión de ministros

En la Presidencia del Consejo se reunieron, á las doce, el general López Domínguez y los ministros de Hacienda, Gobernación y Marina, para estudiar los medios conducentes á socorrer á los náufragos del Sirio.

…según han manifestado acordaron nombrar una junta de socorros presidida por el capitán general del departamento y de la que formarán parte el obispo, las autoridades civiles y militares y las personas de mayor prestigio de la población, encargada de informar al gobierno respecto de las necesidades urgentes y de acudir á su remedio con los fondos que éste le facilite.

Entre los gastos que habrán de satisfacerse, figurará la repatriación de los súbditos extranjeros.

El anticipo que por este concepto se haga, cree el Gobierno que será reintegrado por los países á que pertenezca el náufrago, pues esta es una costumbre internacional.

Más detalles

A consecuencia de los trabajos prestado en el salvamento, el pailebot Joven Miguel sufrió grandes averías.

El cónsul italiano y las autoridades dijeron que se encargaban de su reparación.

Los tripulantes del Joven Miguel, además del patrón, son los siguientes: sus hijos Vicente y Hermenegildo, Francisco Arenzana, Ramón Montero, José Martínez y Ginés Sánchez”

Muertos del naufragio alienados en el poblado.
Muertos del naufragio alienados en el poblado.

Vigilancia

El capitán general ha ordenado que un escampavías y un torpedero custodien el buque náufrago”.

Cruce de telegramas entre el Ministerio de Marina y el Departamento Marítimo de Cartagena relacionado con las tareas posteriores al naufragio y la petición de conceder la cruz roja al mérito naval a Vicente Buigues:

Del jefe del Departamento al Ministerio:

“Puede asegurar al embajador de Italia que se hace un favor de los náufragos cuanto aconsejan el deber y la caridad, ejercidos con cristiana virtud por el vecindario de Cartagena.

El barco no puede salvarse con nuestros esfuerzos, ni probablemente con otros mayores, pero se facilitan al cónsul cuantos auxilios pide y se procura salvar cuanto sea posible.

Sin perjuicio de formar expediente, estimo que debe concederse la cruz roja del Mérito Naval al capitán del pailebot Joven Miguel, don Vicente Buigues, y á don Agustín Antolino, patrón del laud Vicente Lacompte”

Contestación del Ministerio de Marina:

“S.M. se ha dignado conceder en premio de los servicios extraordinarios de salvamento prestados al vapor Sirio, la cruz roja del Mérito Naval, en la categoría que les corresponda, al patrón del pailebot Joven Miguel y al del laud Vicente Lacompte sin perjuicio de mejorar esta concesión si del expediente resultan más méritos para ello”

Relato textual de Vicente Buigues, contando a la prensa en primera persona, su hazaña:

Salí de Valencia en el Joven Miguel, llevando siempre á la vista al Sirio.

Al llegar cerca del Cabo Palos vi al vapor italiano tomar un extraño rumbo, acercándose á la costa, y pensé que el capitán era torpe ó excesivamente hábil y gran conocedor de aquellos lugares.

Poco después se oyeron silbatos de alarma, viéndose que el Sirio se alzaba por la proa escorando por estribor y hundiéndose poco después en el bajo de Las Hormigas, próximo al faro.

En seguida dirigí el pailebot hacia el buque encallado desde el cual me llamaban los náufragos. Inmediatamente lanzamos al mar botes, cabos y cuerdas para proceder al salvamento. El bote en que yo iba zozobró y á nado tuve que ganar el pailebot.

Mientras tanto los cables y cuerdas eran verdaderos racimos de hombres, mujeres y niños que á ellos se agarraban buscando salvación.

Despreciando toda clase de peligros y ayudado por un marinero, metí el botalón del pailebot en el puente del Sirio, pasando así al Joven Miguel cerca de 400 náufragos.

Conforme entraban estos en el Joven Miguel pasaban á la bodega, pero como todos querían ser los primeros en salvarse, revólver en mano tuve que imponerme para evitar otra catástrofe”.

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Redacción de La Voz de La Manga.

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