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La buena cara de Calblanque

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La Voz de Pedro ConesaEl Parque Regional de Calblanque es una maravilla. No se puede decir otra cosa. Los que hemos nacido en esta zona hace años que lo sabemos y cada día lo volvemos a descubrir. En pocos lugares podemos encontrar mejores vistas, una naturaleza y unos rincones tan espectaculares que nos hacen desconectar de nuestros quehaceres diarios. El problema es que en verano cada vez más personas descubren este paraíso y hay días que pueden ser agobiantes. No obstante, el turismo exacerbado puede ser una queja, pero lo podemos comprender dada la calidad de sus playas, pero lo que es incomprensible es la poca conciencia de los turistas que arrojan la basura por donde pasan. Hay papeleras y zonas donde depositar los desperdicios, pero da igual. Si nos damos una vuelta por sus aparcamientos podremos comprobar cómo la gente tira al suelo pañales, botellas de agua, restos de comida y un largo etcétera. Se han olvidado que la zona todavía es uno de esos paraísos vírgenes que podemos encontrar en el Mediterráneo.

El gobierno regional ha anunciado que el acceso este año volverá a ser gratis, si las últimas informaciones son ciertas a pesar de que los dueños siguen negociando. Hemos pasado a pagar cuatro euros por acceder a sus playas a la nada absoluta, pero se han anunciado algunas limitaciones. Sólo se permitirá el acceso a casi 500 vehículos diarios, es decir que veremos situaciones, como los abueletes en Benidorm, que irán a las siete de la mañana, colocar su sombrilla y así poder dejar su coche aparcado. No me parece mal, pero se puede dar el caso que a las dos de la tarde un guardia sufra algún tipo de percance con algún desalmado que quiera pasar el día en la playa con la familia. Espero que no pase, pero, ¿qué pasará los fines de semana porque esa cifra se supera con creces?

Calblanque es un paraiso durante todo el año. Los amantes del deporte y de la naturaleza tenemos en sus calas, sus acantilados y sus senderos una maravilla que parece que es arrancada durante la época estival. Atravesar las ratoneras o recorrer el sendero GR92 es un privilegio o ver cómo las casas de Las Jordanas y Las Cobaticas están totalmente integradas en la naturaleza. Invito a los amantes de la naturaleza que intenten ver un amanecer en Calblanque, podrán obtener un disfrute para los sentidos.

Creo que es uno de las zonas que deberíamos mejorar pero, ¿cómo? Es difícil de saber ya que cualquier modificación o mejora será criticada ya que para gustos, colores. En mi opinión, no debemos hacer muchas cosas sino dejar que la naturaleza nos guie e introducir pocas mejoras en sus valores naturales. Se pueden potenciar sus visitas guiadas y la explicaciones del tesoro que tenemos la fortuna de poseer, pero la acción humana es difícil de cambiar. Podemos poner miles de papeleras con sus correspondientes cartelitos, pero creo que dará igual. Me da pena que los mismos que dicen que es muy bonito no ayuden a mantenerla cuidada. Nos preocupamos por el sistema de pago y el acceso a las playas, pero el tema de su conservación también deberíamos hacer hincapié porque las consecuencias de una botella de plástico en la naturaleza no desaparece en pocos años. No sé si lo podemos hacer a base de sanciones económicas o carteles informativos, pero esta acciones las veo como ir al Museo del Prado a ensuciarlo. No tiene sentido.

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Sobre La Voz de La Manga

Redacción de La Voz de La Manga.

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