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La Manga

El Manguero del Antifaz

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Fue en las Navidades de 1973 cuando vine a La Manga del Mar Menor por primera vez. Habíamos salido de Barcelona con un frío de narices y nevando ligeramente. Conforme nos íbamos acercando a la Región de Murcia el tiempo mejoraba notablemente y del crudo invierno pasamos a una temperatura primaveral, lo que me dejó bastante sorprendido.

Nos instalamos en un hotel de Murcia y al día siguiente me preguntaron si quería visitar La Manga del Mar Menor. He de reconocer que desconocía, a mis 17 años, que existiera un lugar tan espectacular en España.

Cuando contemplé por primera vez el Mar Menor, mientras nos acercábamos a La Manga, no podía dar crédito a lo que estaban viendo mis ojos. Además, el día volvía a ser primaveral y al no correr nada de viento el mar parecía un espejo.

Luego, cuando recorríamos La Manga por la vieja carretera desde la que se podían contemplar los dos mares, pues los desalmados especuladores todavía no habían cubierto las preciosas dunas de ladrillo y hormigón, me parecía un sueño que existiera un lugar tan espectacular con dos mares y un tiempo tan benigno. Tanto es así que le comenté a mi madre que en cuanto pudiera me vendría a vivir a La Manga. Me había enamorado de aquella manga de tierra entre dos mares.

Los veinte primeros años de mi vida, los pasé en Premiá de Mar, en la zona del Maresme barcelonés y muy cerca de la Costa Brava, a la que solíamos ir de excursión algunos días de verano. Allí pude empezar a ver en que consistía el mundo del turismo. Luego, conocí Benidorm, Ibiza, Torremolinos, Marbella y todo el litoral Mediterráneo. Por eso, en cuanto conocí La Manga, pensé que acabaría siendo el centro turístico más importante de Europa, pensamientos que se acrecentaron cuando descubrí Calblanque. ¡Terrible error!

Por fin llego el momento de abandonarlo todo y establecerme en La Manga. No habían pasado muchos años cuando empecé a intuir que aquellos pensamientos del prometedor futuro que le aguardaba a La Manga, nunca se cumplirían. Lo comentaba con mis más allegados, haciéndoles ver que se estaban cargando la “gallina de los huevos de oro”. Los desalmados especuladores estaban construyendo sin ningún tipo de miramientos estéticos y sin seguir pautas lógicas. Estaban convirtiendo La Manga y Cabo de Palos en zonas dormitorios, con el beneplácito de los Ayuntamientos y de la Comunidad Autónoma, cuyo único interés era el de recaudar lo máximo posible, aunque eso significara destruir aquella maravilla que la naturaleza nos había obsequiado.

Hoy, cuando recorro La Manga y hablo con los empresarios que se han dejado la vida en sus negocios, la mayoría de ellos porque también se enamoraron perdidamente del lugar, y los oigo quejarse de lo mal que les va y de la dejadez de la administración local y regional para aportar ideas que revitalicen el turismo en la zona, mi mente retrocede en el tiempo y me imagino lo que podría haber sido La Manga y que, por desgracia, ya nunca será.

Por supuesto que hay excepciones, como en todas partes, pero en este caso son pocas y como siempre lo único que hacen es confirmar la regla más que nunca.

A lo largo de los casi 40 años que llevo viviendo ininterrumpidamente en La Manga, lo que creo que me otorga el derecho de opinar al respecto, se han producido intentos de conseguir un ayuntamiento propio, algo que hasta los más inútiles del mundo verían como algo necesario y positivo para el desarrollo turístico de este maltratado lugar. Todos, menos los incompetentes políticos que han tenido que ver algo en el desastre en que han convertido una de los parajes más maravillosos del mundo.

Pero de esta pandilla de inútiles hablaré en la siguiente entrega….

Un saludo,
El Manguero del antifaz

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Sobre El Manguero del Antifaz

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3 comentarios

  1. Luis Gonzalez

    Para especulador y estafador Selva Carmichael,qué guapo ibas con tu traje y peluco,eh? simepre arrimándote al mejor árbol.

  2. Maria Antonia

    Sr. Guzmán, nos sabemos la historia de La Manga de memoria, lo mal que se empezó en los años 60 con este horroroso plan urbanístico,casas de segunda residencia,etc,etc…que digo yo alguna culpa tendría también el Sr Tomás Maestre que era el que vendía los terrenos ,no?y sí ,se han hecho intentos de revitalizar La Manga a lo mejor no todos los posibles pero se han hecho.
    Por otra parte los hosteleros de la zona tamboco se han reinventado,sólo unos pocos se han actualizado y han modernizado sus bares,restaurantes,etc porque los hoteles son setenteros dicen que de 4 estrellas que sirven rancho con colas y con mucho Imserso(con todos mis respetos).Dígame un hotel de la zona que merezca la pena.
    De las poblaciones que nombra Torremolinos ya no es lo que era, Marbella para qué vamos a hablar del Ayuntamiento,Benidorm e Ibiza es otra cosa.
    Dé usted ideas innovadoras,esto está claro que no tiene mucho arreglo,se han hecho muchas cosas mal,y tal y tal, porque para hablar mal de la gente de lo mal que lo han hecho y despotricar ya estamos aburridos.
    Un saludo cordial.

  3. Gaby Guzmán

    Tienes razón Luís. Siempre le recrimino a Dios no haberme hecho perfecto como tú. ¡La vida es así! Un saludo

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