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31 de julio…

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de 1912:

Un nuevo naufragio en las costas de Cabo de Palos. En esta ocasión se trata del vapor mercante ‘Trinidad’, matriculado en Bilbao, y con un cargamento de carbón el que chocó con los bajos de Las Hormigas.

Según el telegrama que envió el agente de vigilancia al Gobernador civil ese día:

“A las 17 horas, ha encallado un vapor en la Losa de las Hormigas. Salen botes para su socorro. Se ignora hay desgracias. Seguiré telegrafiando. Se ignoran más noticias.

El vapor embarrancado llámase ‘Trinidad’, de la matrícula de Bilbao; viene de Inglaterra cargado de carbón. Capitán confía salvarlo.  No hay desgracias personales”.

Al parecer las embarcaciones que fueron en su auxilio, a petición del capitán, fueron un remolcador y dos lanchones pero no pudieron hacerlo inicialmente ante el fuerte viento Sudoeste que reinaba…

Lacierva, que se encuentra veraneando en Cabo de Palos, trabaja tenazmente preparando auxilios para en caso preciso que haya que utilizarlos”.

Del suceso se hicieron pronto eco los periódicos nacionales

“Todos los pescadores que estaban en las inmediaciones de Cabo de Palos acudieron rápidamente a las inmediaciones del buque por si hubiera sido necesario prestar auxilio.”

Igualmente, salió el cañonero ‘Temerario’ para el lugar del siniestro junto con algunas gabarras para aligerar la carga de carbón que portaba.

Y del mismo día, mes y año:

Poema del torrero “A mi cabo”:

“Si existe un cabo de delicias lleno
que el mar le baña con sus mansas aguas
 es Cabo Palos.
Yo que, poetizo y llénome de gloria,
Yo que descuello del nivel humano
cántolo humilde.
Surje arrogante del rugiente océano
soporta un faro que es de España orgullo
hecho de mármol
Se encuentran seres bípedos y humanos
que al mar se lanzan á buscar sustento,
tiene habitantes.
Guarda seres plumíferos y alados
y es su carne manjar del Paraíso;
tiene gallinas.
Hay una playa bella cual la noche
donde el mar acaricia silencioso
la arena suave.
Encuéntranse cabinas de madera
que á más de perchas tienen puertas todas;
son las casetas
Tiene unas calas que remembran templos
son sus esbeltas y arrogantes rocas
que el agua pule.
Hay cien peñascos semejando mónstruos
que destruyera universal diluvio
cual megaterios
Vuelvo a mi faro que es de Febo envidia
y encenderé la luz que yo cuido
y alumbra al mundo”

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Sobre La Voz de La Manga

Redacción de La Voz de La Manga.

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